Folleteos Malsanos.

#Erotismo #PornoDeAutoayuda 



 Caminando por lugares desconocidos, una ciudad nueva pero una cantina sigue siendo una cantina, aquí o en Nueva York ¿Qué importa? Las mujeres… ¿Cómo pasarlas por alto? Tan ebrias y vulnerables y yo, tan patán y caliente, no tienen idea de lo que les espera. POBRES.

  Un lugar en la barra ocupo tras inspeccionar el sitio, algunas cosas “interesantes” Cerveza Alemana para comenzar, algo ligero para abrir la garganta.
 Entonces entra esa mujer, entrada en sus treintas pero con una sonrisa que brilla a pesar del cansancio que sus ojos emiten. Revisa constantemente el celular, aún no pide nada de tomar pero sus labios resecos indican otra cosa, los minutos pasan, quince, veinte. Se lleva una mano a la frente e intenta hacer un gesto disimulado, su lenguaje corporal dice “Me plantaron” con un poco de ayuda del cantinero una cerveza clara se materializa frente a ella, hace un ademán para indicar quien se la manda, levanto mi cerveza en señal de saludo y ella lo responde. No hago mas movimientos no hay necesidad, tiene una figura hermosa y yo la moral muy relajada.

 El alcohol, el mejor lubricante social y sexual desde hace cientos de años, o una basura mas poética logre decir mientras pensaba.

 Deslizaba mi mano bajo su blusa, algunos botones estorban pero son fáciles y rápidos de dejar atrás, uno en particular me hace la vida complicada, creo que conoce mis negras intenciones de follar y retirarme. Se aferra el maldito, cedo en empeño, en cambio opto por deslizar mis manos por debajo del sostén, subir un poco su blusa que parece cara y que me detengo de no desgarrar por un mal movimiento, esos errores de novatos los dejé hace mas de 15 años y no planeo regresar a ellos menos estando tan sobrio, ese es uno de los grandes problemas con el alcohol llegas a un punto donde comienzas a hacerte un tanto inmune.

  El botón del pantalón presenta menos resistencia de lo que esperaba, el cinturón fue un chiste, uno malo para ella… Un encaje negro se descubre bajo sus jeans y yo desenfadado deslizo mi mano bajo sus pantys; bajo a “buscar mis llaves” como dicen hoy en día y una zona recién depilada me recibe, suave al tacto, como si esperará un tacto, no el mío pero mis dedos avanzan ganando terreno, explorando cada centímetro hasta llegar a esa zona húmeda y caliente, mi dedo medio roza ligeramente un clítoris pequeño y este se yergue al tacto, listo dice su cuerpo por si las dudas mi boca besa y muerde un poco su cuello, solo para estar seguros.

 Lentamente retiro mis manos, alejo mi cuerpo del tuyo, la ropa trata de regresar a su lugar pero con semejantes senos al sostén le cuesta trabajo…Le salgo con mi frase quita ropa.

-No tenemos que hacer esto, no hay prisa…

 Mientras me acomodo la ropa de la manera más inocente que tengo sin que se me noten las negras intenciones de usar sus piernas para formar una hermosa “V” y no de victoria sino más bien de venida. Acto seguido me giro para verte y la reacción es la misma, se lanzan a mis brazos como si fuera el mejor hombre del mundo y no lo soy, solo un gran actor del romance que a veces se llena el alma vacía con poesías baratas y gestos que parecen naturales. A continuación se arrojan a mis brazos, viene un largo beso pasional de esos bonitos que les gustan, tipo película romántica con final pornográfico, salvo que los gritos serán reales.
De este punto en adelante ya no hace falta lidiar con su ropa, ella sola se la quita, la lanza un tanto frenética a los extremos de la cama. El botón que tanto trabajo me dio hace unos instantes ahora cede ante su dueña y en un acto de magia el sostén desaparece con la blusa, mis pantalones y mis boxers bajan juntos, me recuesto boca arriba sobre la cama y la dejo darse gusto como prefiera, siempre es una sorpresa ver que harán, se lanzara con la boca abierta a tratar de envolverme completo o se deslizara en un solo movimiento gimiendo mientras sucede o una después de la otra, ya dejé de hacer predicciones, siempre fallo.

 Las caderas le ganan, el impulso de montar es más fuerte y lo hace con ganas, cómo si hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que sintió algo así. Su cuerpo la traiciona y al cuarto movimiento frenético de su cadera, un espasmo la invade subiendo desde su sexo y estallándole en los labios. El gemido es delicioso; música para mi ego, comienza a bajar el ritmo, va en un declive y los ojos se le cierran poco a poco pero mi canalles no dejará que eso pase, esta batalla apenas comienza… poso mis manos sobre sus caderas y le imprimo un ritmo que le haga recordar lo que está haciendo, una abundante humedad me envuelve y moja todo, ella se apena y su rostro se tiñe de un rojo intenso.

 … Y hasta ahí llego mi interés por ella, ahora se mueve por su lujuria y yo regreso a mis pensamientos a distraerme todo lo que puedo. Nunca me ha gustado venirme pero los orgasmos son otra historia… La puta eyaculación me deja seca la mente, me torna en un ser más taciturno de lo habitual, me caga. Justo en ese punto es cuando vuelvo a beber, me veo al día siguiente comprando algunas botellas para sobrellevar mi mierda y algunos días después estaré en un bar diferente con una chica cuyo nombre voy a olvidar si es que se lo pregunto. Aprendí a base de errores que nadie vale el maldito intento.  Tiempo atrás deje a mi lado oscuro de lado, ahora lo envuelvo entre mis labios como esta chica toma mi pene para lamerlo. Se le da bastante bien, tanto que me hace regresar a la habitación y focalizar toda mi atención en ella.

-¿Hola?

Me dice a intervalos, sonríe a dos tiempos cuando deja de chuparmela y cuando lo hace, es simplemente grandiosa y no podría quejarme simplemente no lo hace nada mal, quizás alcance el top cinco de las mejores mamadas que me han dado. Con un poco de suerte y hasta le pregunte su nombre y la vea de nuevo.

 Tiempo de terminar con esto, la tomo del pelo y la levanto, el cavernícola que llevo adentro y que sale para beber y follar se encarga del resto.

 La recuesto sobre su espalda y levanto sus tobillos hasta mis hombros, profundo…


                                                      (
There is no fucking you
                                                                                            there is only me…Only
)

…Aún más profundo. El golpeteo da, hasta que los pulmones me estallan, las piernas me duelen y mi mejor amigo exige un final y se lo concedo.
¿Querrá guardar el condón? Quizás sea mala idea sugerírselo…
El cliché del cigarrillo se hace presente, me comparte uno de sus mentolados y lo acepto porque los míos hace rato se terminaron. Mientras tanto pienso si el Cronopios seguirá abierto y si me da tiempo de llegar a tomar un buen café.


El teléfono de la habitación suena para recordar que las horas pagadas están a punto de vencerse y yo que no encontraba la manera de despedirme sin ser mala onda.
 Cada quien toma su ropa y se viste de un lado de la cama. La escucho hacer una llamada… Por el tono es su novio, esposo, amante o qué se yo, le reclama que la dejo plantada y que estaba tan molesta que apago el teléfono y se fue al cine. Vale, risas mudas y trato de no hacer ningún comentario después.

 Al final nos despedimos sin melancolías ni añoranzas, ni ella supo mi nombre ni yo el suyo.

                                      ¿Quién dice que el romance esta muerto? 


                              

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