“Houdini”



    




 U.V.C.K.

Mensaje.
 Elimina.

B.A.G.R.E.

 Confirmado.

Con la misma calma de un hombre de 50 años Scott termina su café y cierra su computadora sobre aquella mesa del mismo restaurante que frecuenta desde hace ya 15 años, los hombres de rutinas suelen ser invisibles una lección que jamás se olvida. La misma cuenta codificada, con órdenes claras y precisas, dentro de un rango de acción, limpio. Regularmente es una desaparición misteriosa que pocos llegan a notar.

 Pide la cuenta y Rebeca se acerca para despedirse de Scott, él tan amable como siempre le sonríe y deja una propina generosa. Mientras recoge sus cosas se despide de Bill, haciendo el mismo chiste simple de siempre y obteniendo la misma respuesta.

Camina sin prisa pero con el pensamiento de saciar esas ansias que tuvo desde que leyó la carta de aquel reportero. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lo dejaron actuar sin restricciones? Quizás desde lo de Moscú. Un trabajo que dejo mas dudas que respuestas, ni si quiera la Interpol pudo identificar los restos. Un “Houdini” lo llaman en el medio.
 Se le eriza la piel de la emoción pero debe dominarse, dos calles mas arriba hace un parada en la tienda de deportes para comprarse una caña nueva de pescar, la ultima la perdió y todos conocen esa historia, nunca se cansa de contarla, esta vez lo intentara de nuevo con el gran bagre americano. Siempre dejando una coartada a donde quiera que va. Así le enseñaron y así será.

 Saliendo de la tienda de deporte toma la autopista al pueblo cercano a Aurora, donde renta una pequeña bodega bajo un alias que pocos conocen, Smith, simple y trivial como muchos, sin rostro, solo un viejo más que guarda sus recuerdos que se anhela a tirar o dejar ir. Mueve algunas cajas para despejar la cubierta del suelo, digita algunos numero y en breve se abre la pequeña puerta con un ruido silencioso. Un silenciador, la .45 que siempre usa, confiable y americana, algunos cintos para inmovilizar y el bote con ácido que le hará falta.

B.A.G.R.E.

Confirmando huésped.

U.V.C.K.

1700 Casa segura.

Al volver a casa, se despedirá de su esposa, ella sabrá que intentara de nuevo pescar, lo sabe por que lo acompaño algunas veces y se canso de verlo intentar, de estar ahí sin ver nada, aburrimiento total.

 Scott toma su auto a las 4 de la mañana, dice que solo a esa hora puedes tener más suerte, los otros también lo creen.

 Pero esta vez en lugar de tomar rumbo al paso más lejano del lago, cambia su trayectoria justo al motel donde sabe que estará el pequeño entrometido. Revienta la chapa con un desarmador pequeño y la pericia de años de práctica. Ni siquiera esas viejas puertas que suelen hacer ruido al abrirse dan señales de vida, como si supiera lo que sucederá. Típico de periodistas, duermen con una botella junto a la cama, junto a sus gafas y cigarrillos, con alguna camiseta sin mangas, viajan ligeros.

 Su último sueño, lastima que nunca lo sabrá. La botella pequeña moja un trapo que acerca sin prisas a su nariz, con esa dosis ni el dolor lo va a despertar. Y así es, ni siquiera siente el golpe al caer al maletero, ni cuando dos horas después lo sacan y lo cuelgan de los pies para hacerle esa pequeña incisión en el cuello para que la sangre abandone el cuerpo y lo deje listo para el “Houdini”

 El hacha se hace presente, es mejor disolver en pequeñas partes, en especial los dientes estos requieren de una mayor concentración y en 24 horas solo quedara una masa blanquecina del calcio restante. Tiempo suficiente para ir al lago e intentar pescar algo.

 Al otro día Scott reaparece campal con un gran bagre americano, tuvo la suerte y esta le sonrió de vuelta. Regresa directo al bar e invita una ronda a todos los presentes, así es él, un tipo amable si le preguntas a los que lo conocen. 24 horas después el gerente del motel toca la puerta del periodista pero nadie responde, tarda una hora en encontrar la llave de esa habitación, encuentra la cama tendida y todo en su lugar.
 Un cliente más que se da a la fuga.
 El tedio evita que llame al sheriff para reportar la situación, el periodista se evaporo en la nada y todo vuelve la normalidad.
 

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