Olvidando el olvido. (Cap 4)



Continuación de “La espera” (Cap.1)
                           (Cap.2)
                           (Cap. 3)

 Ni los doctores, ni el señor misterioso que según leyó mi mano, café, cartas y demás resultaron de ayuda. Ella comienza a desesperarse, no la culpo, la situación es bastante complicada; leí hace poco que las personas que suelen perder la memoria rara vez logran recuperarla pero siempre hay un shock o golpe, en mi caso eso no aplica. Una noche me fui a la cama con mi mujer y ahora no puedo recordar nada anterior a despertar, ni siquiera a ella; creo que eso es lo que mas la desespera, veo un vació en sus ojos como si temiera que de un momento a otro la fuera a dejar.

 Es una gran chica, puedo ver con facilidad porque me enamore de ella en primer lugar, sonríe e ilumina los recovecos de mi ser, sigo siendo yo pero una mejor versión. Anoche salimos a cenar, fue nuestro aniversario… ¡Ahora ni siquiera eso puedo recordar!

  He pasado los últimos días pensando en regresar a aquella ciudad de la que me dice partí, quizás allí encuentre las piezas que me faltan o hable con mi pasado y me haga recordar. Lo dudo. Pero ella tiene fe y sé que haría todo por que así fuera. Mi hogar…
 Tengo miedo de encontrar algo malo, al final de cuentas soy lo que soy por lo bueno y lo malo. Una noche finalmente me decido a ceder ante su insistencia de regresar, una luz ilumina su rostro y me abraza con tanta efusividad que logra enterrarme sus huesos ¡Demonios que es flaca!  Esa noche hicimos el amor, pude sentir algo más que su cuerpo y gemidos al compás del mío; fue como una extraña conexión mente, cuerpo, corazón. No tenia que fuese posible. Después de eso callo en un sueño profundo, atisbo su cuerpo desnudo bajo una sabana que apenas le cubre, tiene frió y sus senos me lo indican, en otro gesto nuevo para mi dejo la cama y me dirijo al closet donde hace poco descubrí unos cobertores gruesos, justo cuando lo tengo en las manos pienso que seria mejor que la abrazara pero me urgen mas las ganas de salir al balcón y dejarme ir con el humo del cigarrillo. Termino cediendo ante el vicio que deje años atrás.   

 Mis pensamientos se van junto con el humo, lejos. Regreso a la cama y duermo sin soñar.

 El sonido proveniente de la cocina me despierta, abro los ojos para encontrarme solo en la cama, ella canta una canción en francés que le gusta mucho, últimamente la escucha mucho,  comienzo a detestarla. Pero ella se pone feliz cuando repite ese coro -Non, rien de rien, non, je ne regrette rien, Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal…-   Somos unos perfectos extraños. Juego con la idea con la frialdad de quien esta por cometer un delito. Levanto la vista y encuentro su sonrisa asomada por la puerta semi abierta.

-Estas despierto.

 Me dice en ese tono casi celestial, cargado de cariño. Asiento pesaroso, lo nota pero no le da más importancia. De la nada hace algo que no me esperaba; brinca sobre la cama con aquellos pequeños shorts rosas que usa de pijama y su camiseta blanca sin mangas que le ajusta tan bien y resalta sus pequeños senos. Juega conmigo, me llena la frente de besos y hace voces chistosas que me arrancan risas estruendosas. Cumple su cometido, contagia su alegría.  

-El desayuno esta servido, huevos con jamón y algo de café negro como te gusta.


Simplemente sensacional.

-Vamos pues.


 Reímos un poco y nos dedicamos a hacer cosas graciosas, la vida se ve tan distinta cuando la enfrentas con una sonrisa. El encanto nos dura hasta que el teléfono nos recuerda que hay obligaciones que debemos cumplir, plazos que respetar y soluciones que dar. Presurosa se cambia, en unos minutos sale enfundada con unos jeans azules y una camiseta negra, lo que se ponga o se quite le sienta bien. Aunque la prefiero sin prenda alguna, la ropa no le hace justicia a su cuerpo. La alcanzo en la puerta justo cuando esta tomando sus llaves, le giro sobre su eje y le estampo un beso en los labios y otro en la frente le recuerdo que la amo mientras la abrazo con el cariño que me nace.

 Levanto la mesa y lavo los escasos trastes sucios que tenemos, desde hace unos días no tolero el desorden y ella lo produce con una facilidad asombrosa… Cuando regresa a casa, camino detrás de ella levantando lo que va dejando. Abro mi lap top y continuo con la investigación que tengo pendiente. Cerca de las 3 de la tarde me harto de estar encerrado y me frustro un poco por lo lento con lo que estoy avanzando. Opto por salir a caminar un poco y de paso comer algo. Faltan un par de horas para que ella regrese de la galería, cansada, hambrienta y llena de alegría. Sin rumbo fijo vagabundeo de aquí para allá. Deteniéndome frente a algunos escaparates para ver cámaras fotográficas, me llaman tanto la atención que estoy considerando en comprar una, paso al mercado a comprar algo rápido para la cena, creo recordar que le gustan los ravioles y eso preparare. ¡Oh sorpresa! La cocina se me da.

  Regresa con un par de boletos, destino a la capital, listos para el día siguiente. Es practica toma algunas prendas y las acomoda en una pequeña maleta, que no use maquillaje aligera bastante el equipaje. 24 horas de viaje nos aguardan.  Miramos una película antes de dormir para relajarnos un poco y bueno, la película es lo último que miramos… su encanto y mis ganas se combinan para crear un poco de amor físico.

 Antes del amanecer tomamos un taxi a la terminal de autobuses...





                        

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