"El ingrediente principal de los sueños"





”El subconsciente actúa de formas muy extrañas”, comentaba a una desconocida mientras me intercambiaba una mirada lujuriosa de iba de mis brazos al centro de lo que pretendía fuera su entretenimiento por una noche. Afirmaba con la cabeza como si estuviera hipnotizada; comencé a incomodarme… Si, es raro estar de “este lado” ser percibido como un pedazo de carne, algo de “úsese y tírese” Suerte la de ella que tengo la moral muy relajada y la conciencia tranquila, nada tiene que ver su falda corta que esconde unas piernas largas y bien formadas, ni sus senos que aun en la lejanía sospecho harían un bonito juego con mis manos grandes.

-¿Quieren otra cosa de beber?

 La quizás un poco inoportuna chica que sirve en la bota hace acto de presencia para recordarnos que apenas y llevamos un par de cervezas, logra romper el hipnotismo en el que estaba presa. Nota mi mirada y sabe bien que su rostro expresó a la perfección lo mas bajo de sus pensamientos. Se sonroja y baja la mirada tratando de encontrar un punto en el suelo que logre regresar el tiempo poco antes de ser obvia o mejor aun, a ese punto cuando me pregunto si se podía sentar en la mesa.

 - Yo si, otra chela por favor.

 Aguardo unos instantes pero esta chica sigue apenada.

-Mejor que sean 2…

La “botera” asiste y se retira menos de 2 minutos después reaparece con las 2 lager  bien frías. Unas voces suenan detrás de mi, hablan con mi compañía momentánea, no me molesto en girarme, los amigos de mis amigos no son ni serán mis amigos, Ella bueno, es solo la desconocida en turno. Últimamente todas las chicas tienen por primer nombre: “Güey”  pensaran que soy un tanto anticuado pero me resulta vulgar que utilicen esa palabra entre mujeres, aun ahora sigo sin poder decirla a mis conocidas.

-Muchas gracias.

 Dice seca y fríamente, se levanta  para irse con las amigas con las que imagino había quedado para verse, me dejo la chela abierta y bueno, pensé que era una señal divina de que no debo…

 El reloj marcaba las 8 menos 5 cuando termine esa otra chela, mi cita ya lleva casi media hora de retraso, no me extraña no con ella; si algún día muere hasta a su funeral llegara tarde. Paso los minutos observando a los chicos que me rodean y siento la brecha generacional entre nosotros, hablan de las bandas de moda, conciertos, sus redes sociales y banalidades que me hacen sentir mas viejo conforme escucho. Están los que de plano permanecen en silencio mirando a sus móviles interactuando con sabrá dios quien en lugar de las personas que tienen en frente, jamás entenderé eso.



    

  Serán 5 o mas años los que nos separan, sin embargo la música de fondo me hace olvidarme de todo, van del rock clásico de Led Zeppelín entre mezclado con Creedence y un poco de Blues… ¿Cómo carajos no conocí este lugar antes?  Es como mi versión del paraíso, mujeres hermosas aunque un poco tontas, cerveza y whisky a buen precio…

 Cerca de las 9 pido la cuenta y me enfilo al metro una larga travesía me espera para llegar a casa, la próxima vez que vea a Jan le pediré una maceta. 


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 Un extraño silencio prevalece desde calles antes; como si estuviera la noche muerta, pocas luces y sin personas a la vista, no es tan tarde, apenas y las 10 dice mi reloj. Me pregunto si por algún accidente cruce hacia un universo paralelo donde la única persona soy yo. La incertidumbre me hace apretar el paso, finalmente llego a casa.
 Subo las escaleras un poco más relajado y abro la puerta que cosa rara no tenia seguro, voy encendiendo las luces a mi paso, solo las suficientes como para no tropezar con los objetos que veo diariamente, cruzo la sala y el comedor con la facilidad de una gacela, la habitación del dormitorio esta encendida, una luz azul se escapa por la parte de debajo de esta.

 Poso la mano en el picaporte por unos instantes con el corazón acelerado y adrenalina en el cuerpo, finalmente abro y empujo la puerta despacio, por otro lado la escena que se desarrolla…

  El estallido, el maldito golpe de calor bajo mi cintura acompañado de una erección instantánea. Ella esta ahí, desnuda y sujeta por ambas manos, dos manos ansiosas frotan su monte de Venus ligeramente poblado con frenesí, mi llegada no las inmuta, invitantes gestos y gemidos llenan la habitación, pezones erguidos apuntan al techo, algunas gotas de sudor enmarcan la frente y yo no dudo ni un segundo más en sacarme la ropa, instinto puro y salvaje, libre de culpas o ataduras. Avanzo decidido hacia la cama que parece ser muy grande, llegando a sus rodillas mi boca avanza de lunar en lunar hasta rozar su intimidad con la punta de la lengua, ella responde arqueando la espalda y con un pequeño gemido, aquellas manos que al principio la frotaban se retiran para darme paso, separan un poco los labios y disfruto del tesoro que tengo enfrente, pequeños segundos transcurren antes de que pegue mi boca a sus labios y succione un poco tú humedad, tiene un sabor parecido a la miel, calido y dulce; Mis manos van detrás de sus caderas dispuestas a sujetarla por las nalgas y evitar que retroceda al tacto. Recorro todos sus espacios, trazo figuras con la punta de su placer, intercambio ritmo de rápido a lento según sus reacciones. De la nada detengo ese roce para remplazarlo por un pene que exige ocupar su divino lugar, con firmeza retiro las manos que antes ocuparon sus nalgas para presionar sobre su escaso depilado y penetrarla lentamente, los primeros centímetros se deslizan con facilidad, momento de hacer una pausa… y si, sentir sus contracciones y escuchar su respiración agitada. Aquellas dos manos vuelven a hacer de las suyas sujetan sus ingles y bajan hasta llegar a sus tobillos  para separarle las piernas formando una hermosa “V”  No de victoria mas bien de venida. Eso es lo que siento en sus intensificadas contracciones., me apetece cubrirle de blanco esa parte pero aun hay otras cuestiones que atender. Embisto, embisto, embisto, muevo la cadera con una habilidad que debería de usar en el baile y menos en la cama, como premio obtengo su placer, tan abstraído en contemplarla que jamás se me ocurrió subir la mirada para ver como es besada y sus senos son bien atendidos por otras 2 bocas, ella usa sus dedos hábiles para tocarlas y hacerlas gemir. Extasiado y excitado por la escena retiro el peso de mi cuerpo del de ella, comprenden mi idea y una se retira para ocupar el lugar de la otra, una tez blanca similar a la anterior se dispone. La escena se repite con algunas variantes pero con el mismo fin, su escandaloso fin…
  
 Finalmente llega “ella” Dispongo mi anatomía para rozar la suya y… el despertador suena; un nuevo día inicia.



 Fantasía, el ingrediente principal de los sueños.
  



 

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