Ex amada mía.



 Era complicado tener su mano al alcance y no poder tocarla. Me partía el alma estar frente a la mujer que amaba y no poder decir o hacer otra que no fuera indiferencia por dolor.
Mi mascara de piedra solo era traicionada por unos ojos mojados por lagrimas, y es que no había un “Te amo” mágico para solucionar esto, no más.
 
 
Te admire aquella tarde, estabas ahí pero no estabas conmigo, nunca podre comprender eso… Te amaba después de todo y quería pensar que tú hacías lo mismo. La vida, la suerte, estaba echada; me toco perder y perdí no como un hombre sino como una rata, “dignidad” me repetía una y otra vez pero también estaba perdida. Neta las lágrimas diluyen al ser humano, dejando solo despojos.
 
 
En mi vida había llorado tanto, rogué a Dios pero no estaba disponible, los milagros no suceden o son reservados para no sé que tipo de personas. Furioso lo maldije; le llame “Pendejo” hasta que me acabe la voz, pero el llanto no paro, ese hasta parecía agarrar mas fuerza.

   La mesara nos mira a los 3 con extrañeza, 2 personas que se aman y no pueden estar juntas, supongo le resulto nuevo. Si, aun sigo engañándome… y mas porque miro a las personas a mi alrededor, amigos que pelean fuertemente con sus novias u esposas, firman papeles de divorcio, se hacen cosas de las mas viles, sin embargo hoy están juntas.

¿Por qué no puedo recuperar a mi familia?

 
Yo no tome la decisión solo vivo con ella.

¿Culpa?

Quizás…

Impotencia, mucha porque no sé como arreglar esto.

 Al fin de cuentas tonterías, otra noche en la que el sentimiento me gano y no puedo mas que revivir los recuerdos.
 
 Adiós ex amada mía, hasta el próximo recuerdo.

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