Tratado de Impaciencia. (Noches)




 Sucedió hace unas noches, porque de noche el tiempo avanza de un modo distinto; nos vimos en el parque cercano a esa estación del metro que nos sirvió tanto de punto de encuentro, si no lo recuerdas fue ahí donde nos conocimos.
 El reloj decía que eran las 8 bastante temprano pero como pocas veces no había gente en la calle, nos sentamos en la banca de siempre, ninguno quería irse eso lo recuerdo bastante bien, un poco de viento se hizo sentir, vestías tu falda de pliegues negros, esa que tanto me volvía loco y tu lo sabias, no dudabas en hacer gala de cierta sensualidad de una manera tan natural como el respirar, charlamos un poco, de todo y de nada y mi mirada no dudaba en prendarse de tus piernas a la menor oportunidad.
 Te levantaste, diste unos pasos diestra en coquetería como si supieras lo que pensaba, volteas a verme, sonríes, me preguntaste si te abrazaría, lo hice sin dudar, me acerque a tu espalda, abrace tu cintura, sentí el calor de tu cuerpo, provocativo.
Lentamente te zafaste de mi abrazo, seguiste caminando hacia la cancha, seguí tus pasos felinos con la mirada, te detuviste frente al poste y te recargaste en el, con una mano me llamas a que me acerque, ahora estoy de frente a ti, intento sentir tu calor de nuevo, pero no me lo permites, tienes una mirada perversa, creo que tengo una idea de lo que pretendes y no es que me queje, la misma idea me resuena en la mente.
Bajas las manos hasta tus rodillas, tu pelo cae cubriéndote el rostro, levantas la mirada, sabes que estoy al pendiente  y no me pierdo ningún movimiento, tomas el final de tu falda despacio dejas ver tus piernas blancas y bien torneadas, sé que son segundos los que tardas en descubrirte pero el tiempo se me hace eterno y justo cuando vas a llegar a la parte que sabes que me hará desearte mas te detienes, enderezas el cuerpo, juraría que pude ver tus pezones erguidos a través de tu camiseta.


  Me excitas lo sabes bien, vacilas un poco, manos presurosas regresan a lo que iniciaste esta ves no levantas tu falda, van mas allá, imagino lo que haces, con un gesto me pides que me acerque, una aura de calor te envuelve, escasos centímetros nos separan ahora, en un santiamén me sostienes entre tus manos, me frotas contra tu monte de venus es increíble la sensación, peligrosamente me llevas al borde del clímax.
Hay mas fuerza en la manera en la que me sostienes, te detienes un momento, separas mas las piernas me acercas del todo a ti, humm… ya sé que hiciste, te puedo sentir envolviéndome, si esto fuera un baile tendría un ritmo excelente, seria un buen bailarín, el calor, la fricción incrementan, jadeas un poco, mis manos toman posesión de tus caderas.
Creo que escuche voces mientras tenia los ojos cerrados, vi estrellas por cientos y sentí clavarse tus uñas en mi espalda, una mirada perversa desencadeno una lluvia de estrellas.
 Aun hoy no se bien que paso, recuerdo tu cabello, tus labios, pero como llegamos a esa situación, eso no se como paso.




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