She's a Lady




 Un golpeteo constante y decido en la puerta me hace abandonar la charla que mantenía por teléfono mejor pretexto no pude haber encontrado. Si alguien quiere recuperar su sostén favorito tendrá que venir a recogerlo y pagar el precio que mi herido ego exija ante su falta de modales post coitales.

Abro la puerta para encontrar a mi pequeña vecina del apartamento de arriba, tan simpática y distraída como siempre. De dulce nombre… Gabriela. Apenas cinco años más joven, pero constantemente me sorprende con ideas y comentarios no muy aptos a su edad, eso me provocó el interés mal sano necesario para desearla. La miro sorprendido, intentando adivinar sus intenciones y deseando que sean oscuras y perversas, nunca tengo tanta suerte.

Hacía mucho que no charlábamos hoy tuve la suerte de tener un poco de su compañía. Automáticamente sonrío no por compromiso como suelo hacer sino porque realmente me lo produce. Finalmente rompe el silencio.

-Holaa buenas noches señor Pantoja, aki pasando a saludar.

 Ni siquiera recuerdo el momento en que la conocí, solo un día estaba prendado de mi nueva amiga. Sabia tanto de mí que llegaba a hacerme sentir desnudo a grado tal que ni su desnudez habría igualado el statu quo. Supe tanto de ella como lo permitió y a veces también, aunque no lo quisiera.
 
-pro mire nada mas q bello espacio tiene usted aki, mui ordenadito toooo si.....

No estoy muy seguro de si fue una cortesía o sarcasmo mal entonado. Continuamente me confunde y busco el tercer pie al gato a sabiendas de que no debería. Sigo con mi estúpida sonrisa de oreja a oreja, temo comience a creer que sea un tarado, juega un poco con su pelo me mira inquieta. Perdido en ensoñaciones olvide los modales.

-Ay perdona, por favor pasa y siéntate, sabes que estás en tu casa, perdona mis malos modales hacia bastante que no recibía visitas matutinas.

Ella lo sabe, sabe quizás mejor que nadie la clase de basura que puedo llegar a ser. Intento disimular las evidencias de una noche ajetreada, retiro algunas prendas que sabe no son mías, yo no uso color rosa, ni sostén. Toma asiento mirando a su alrededor, pasa un minuto de incomodo silencio, mil ideas me cruzan por la cabeza desde las más viles y bajas perversiones hasta fatalidades de la vida, ante su duda finalmente me atrevo a preguntar.

- ¿Dime, en qué te puedo ayudar?

-bueno mmm ste....me preguntaba.... si de casualidad..............no tendrá un pokito de azúcar q me regale??

¡Azúcar! Toda está angustia por un poco de azúcar.
 Yo me estaba alistando para realizar alguna hazaña temeraria en pos de tan bella dama.  Bajo la cabeza y sigo sonriendo ahora con más ganas que antes al fin de cuentas siempre seré una extraña mezcla parte Cyrano de Bergerac , con la locura y pasión del Quijote y la insolencia de un Villano.

-si no es mucha molestia fíjese q se me acabo!

 Cruza las piernas con coquetería, seguramente no le mencione que las faldas me hacen perder la cabeza o probamente lo hice, pero se siente fuera de peligro… Reparo en un detalle, es la primera vez que la veo con falda, me gusta su tez blanca, me provoca querer tocarla, conocer el punto exacto al que estallaría bajo mi tacto, pero no será esta tarde la que trasgreda la línea bien marcada que nos define como lo que somos. Je ne sais pas.  

-i de paso si quiere le invito el café i usted pone el azúcar...

 Me habla intentando desviar mi fija mirada de sus piernas y falda no tan corta pero tampoco larga. Temo haberla incomodado, recobro la compostura lo mejor que puedo.

-Ah si claro, déjame sacar el azúcar y toma la que te haga falta.

Alcanzo a decir mientras aparto la mirada de sus piernas. Camino a la cocina abro la despensa, muevo algunas tazas, encuentro y tomo el azúcar, regreso junto a ella para extenderle la bolsa.

-ándele muchas gracias.

-Solo es como medio kilo, espero te sirva o tengo más si te hace falta.

Diría lo que fuera por volver generar la oportunidad.

-no no sta bien asi.

 Se levanta y camina despacio hacia mí a un escaso metro de distancia me dice:

-seguro no acepta la taza de cafe???

 Juraría haber visto cierto destello en sus ojos mientras lo decía o solo buscaba el pretexto de lanzar mis garras sobre ella. Así de ruin puedo llegar a ser, lucho conmigo, no es una chica más… es la chica, mi chica.

-Sabes que si, pero en este momento no puedo voy de salida, otro día te aviso y con gusto nos tomamos un cafecito.

-tengo unas galletitas recien hechas mm no sabe pra chuparse los dedos!

-No lo dudo y ojalá cuando le visite tenga aun algunas de esas galletas.

-bueno en otra ocasión será.....*******

 Intercambiamos una última mirada. En realidad, resulta especial, la chica a la que quisieras llevar a cenar, impresionarla y presentársela a tus padres en la siguiente reunión familiar. Debería subir ahora mismo a tomar ese café que seguramente no tiene, pero que insiste en ofrecer. Ver hasta dónde puede llegar.
Merece un caballero y yo no lo seria en estos momentos y ni mi lado más ruin logra convencerme.
Veo en sus lindos ojos, ya sabe que jamás subiré las escaleras para buscarle.
Camina en silencio hacia la puerta, gira la manija, sale y da media vuelta se acerca para darme un dulce beso de despedida, pienso en rosar sus labios con los míos. En el último momento giro la cara y recibo un beso en la mejilla. quizá me odie por eso el resto de mi vida.

-Por cierto, me encanta como te ves en falda.

Doy un paso atrás y cierro la puerta.


*Esta ensoñación nació de un comentario que me hicieron y de ahí partí para soñar. Los textos resaltados en verde son el comentario original y textual.

Original publicado en Myspace el 22 de noviembre de 2010.



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