La Nonna


 

-Dime todos tus pecados hijo.

-Ese será el primero de mis pecados, no vengo a confesarme.

-Hace cuanto que no te confesas??

-Años y no creo que lo necesite, hice las paces con dios… a mi manera.

-Esto es una iglesia, si no buscas “perdón” que haces aquí?

-Busco información y usted Padre tiene acceso.

-La biblioteca de San Marcell??

-Entonces no soy el primero en buscarlo… sé que tienen una buena colección de libros.
-Olvídalo, aunque pudiera ayudarte ahí no hay nada. Ya sabes que es utilizado como   lugar de retiro??

-Lo sé, solo necesitaba que me confirmara los rumores. Encontrare la forma de entrar.

Me advierte que solo en una condición puedo entrar a ese retiro, con sotana. Pienso en sobornarlo, algo me dice que no me resultaría fácil.
 Conseguí credenciales de periodista (Falsas, un fin para un medio) me pare a las afueras de San Marcell, ni siquiera me abrieron las puertas solo negaron la existencia de la biblioteca, es decepcionante esperaba llegar un poco más lejos, camino alrededor del convento, murallas altas y grises se burlan mudas de mi fracaso. Una sensación de “Deja vú” acompañado de un escalofrió me recorre la espalda.
 Regreso al auto y manejo despacio regreso a la ciudad.


 El Padre tenía razón, solo con sotana podré entrar… el problema es que  no me veo usando una sotana, ni dando misa todos los días y ni hablar de ese pequeño detalle del celibato, eso provoca que se me erice la piel.


-Dime todos tus pecados hijo.

-Perdóneme padre porque he pecado de estupidez y de soberbia, tenía razón, ni siquiera como periodista me abrieron la puerta...

-Ya te lo dije solo hay una forma de entrar.

-No tendrá una sotana que le sobre?

-Si tanto quieres una sotana, ve a una tienda de disfraces.

-Cree que no lo hice?

-Qué es lo que buscas en San Marcell?

-Mi abuelo pocos días antes de morir hablo de San Marcell y de la Nonna, dos cosas de las que casi no hay información, el solo ubicar el sitio me tomo 2 meses… él era carpintero sé que hizo las mesas para esa biblioteca de niño lo escuche cientos de veces relatar con orgullo como ese había sido su mejor obra.
-Jamás he escuchado de la Nonna, bien puede no significar nada, solo unas palabras sin sentido.

-Pensé lo mismo hace 7 años cuando falleció, pero escuche hablar a la curandera de un pueblo de San Marcell y la Nonna, hablaba en dialecto no lo entendí  todo, encontraron a una niña muerta a las afueras de ese pueblo.

-Crees que encontraras las respuestas que buscas en San Marcell??

-Solo sé que existe, en el peor de los casos mirare el trabajo de mi abuelo.

El padre tiene una expresión sombría, pensativa.

-Solo quieres ver las mesas??

-Sí.
 Me muerdo la lengua, creo haberlo convencido, La Nonna se ha convertido en una mal sana curiosidad que me deja noches sin dormir, por supuesto esto no se lo diré.
-Puedes no encontrar nada, lo sabes?? Cabe la posibilidad de que esas mesas ya no existan.

-Lo sé…
Abre la puerta del confesionario y sale de él, tardo unos segundos en unírmele

-Dentro de 20 días saldré a San Marcell, córtate el pelo y te espero aquí a las 4 AM  si llegas tarde te olvidas de mi ayuda.
-Aquí estaré.
Al día siguiente lo primero que hago es despedirme del pelo largo, lo miro caer frente al espejo con cierta nostalgia aunque debo de admitirlo me veo más joven.
 Transcurre lento el tiempo, intento explicarle a mi novia que “saldré del radar” un par de días, me pregunta “por qué” Arguyo que tengo un asunto familiar que atender, no queda muy satisfecha con la respuesta lamentablemente no tengo ánimos de explicarle más.

 Dos noches antes del día señalado cerca de las 11 PM tocan a mi puerta, con pereza me levanto del sofá y atiendo la puerta, el padre Skerrit sorprendido doy un paso atrás.

-Como me encontró??

-No eres el único con recursos (tiene una mueca burlona)
 Pienso en invitarlo a entrar, mis labios más rápidos que la cortesía se anteponen.
-Que desea?? 
-Es hora de irnos.
Me extiende un paquete, no me da tiempo de preguntar.
-Póntelo.
Dudo unos segundos en hacerle caso, termino por ceder.

Es una especie de sotana café con un pedazo de cuerda que va a la cintura, debí de investigar un poco más... algo tardé para hacerlo. Maldigo para mis adentros.
-Comprenderás que no puedes usar reloj ni pulseras.
Las he llevado por tanto tiempo que olvide que estaban ahí, mira mis tenis con gesto de desaprobación.
-Tampoco puedes usar eso! Ponte estas sandalias.
Me las pongo lo más rápido posible, si renuncie a mi pelo el calzado viene y va.
-Ven conmigo, no tienes permitido hablar con nadie, de hecho no puedes ni siquiera hablar, no levantes la mirada, les dije que estás haciendo un voto de silencio, eso evitara que te descubras solo.
Caminamos unas calles hasta un autobús, todos son hombres visten igual que yo.
-Él es el hermano del que les hable, vino desde muy lejos caminando.

Horas después llegamos a un pueblo, todos bajan del autobús, entran directo a una capilla, los sigo  me siento donde no me puedan ver.

El servicio termina, no entendí ni una palabra de lo que dijeron, todo en latín, nunca se me ocurrió estudiar latín....

Hay una puerta a un costado de la capilla, entramos por ahí, un pasillo largo al final otra puerta, esta nos conduce a una mesa, conforme entran se van sentando. De inmediato aparecen monjas con hogazas de pan y leche.

Tengo apetito.

-A él no le sirvan, esta ayunando, un vaso de agua bastara.

Dice el padre que al parecer es el jefe. Bendito ayuno....

Recién terminamos el desayuno continuamos el viaje. El autobús se detiene a las puertas de San Marcell, no toca el claxon, se limita a apagar el motor y esperamos. Media hora después se abre la puerta, el autobús no entra, bajamos nosotros, cruzamos las grandes puertas de madera.

Por dentro es sombrío, un gran patio se impone al centro hay un pozo, arbustos quemados por el frió, la tierra del piso es gris hasta eso parece que perdió su color y sus ganas de vivir. Lo que hace falta es color, todo es gris o negro , lo más emocionante es la túnica color café que vestimos.



-Esta será tu celda (me dicen) el servicio es las 5 la comida a las 4 y bueno no creo que necesites más...


Me mira esperando algo, que espera, que le de propina? Lo siento ni siquiera pude traer dinero.


-Está haciendo voto de silencio, no esperes que te conteste  por eso lo pusimos en este extremo  junto al sótano, así no será molestado.

-Disculpa hermano (se retira me deja con el padre Skerrit)


Entramos a la celda de 4 x 4, un camastro, una manta negra, una silla, una pequeña mesa con un posillo, vela, cerillos y como decoración una cruz sobre la cabecera de la cama.

-Dos puertas más adelante esta la escalera al sótano, bajas por ahí, a tu derecha está la biblioteca tienes 2 días para encontrar lo que buscas, después de eso regresaremos.

-Muchas gra....
-Te dije que no hablaras.
Guardo silencio.

En la primera oportunidad me escabullo al sótano, era de esperarse no hay nada de luz, por suerte traje la vela y los cerrillos de mi celda. Es un tanto tenebroso, con la luz de la vela las sombras bailan y producen un peculiar efecto, como si hubiera algo entre las sombras esperando atacar...


En el centro de la habitación hay 2 mesas en apariencia sólidas, si es el trabajo de mi abuelo podré pararme en ellas y brincar hasta que me canse. No hay tiempo para jugar, nunca hay tiempo para divertirse…  Descubro más velas en el piso, veo una cerca de un librero, es un cirio bien podría servirme, me acerco y cuando la tengo en la mano un viento sopla y me deja a oscuras.

Recorro a ciegas la habitación, me pego con la meza tiro algo en mi camino, encuentro los cerillos, enciendo mi vela a mi derecha alcanzo a ver una silueta blanca, volteo para encararle, temo me hayan descubierto, pestañeo, pienso en decir algo pero no hace falta sigo estando solo, no le doy más importancia.

Enciendo el cirio y lo pongo al centro de la mesa en una base que parece hecha a la medida , me da más luz que estas velas , no la suficiente para ver toda la habitación , opto por encender todas las velas que encontré , a quien engaño , no tengo ganas de estar a oscuras otra vez en esta habitación!!

Buen momento para creer en Dios. Sonrió inquieto para mis adentros.

Sé que algo tire lo oí caer, no lo encuentro, tampoco veo la puerta por donde llegue, aprieto los cerillos en la mano nervioso lo lógico es que me haya perdido, en una habitación de 8 x 8 con mesas al centro... Lógica estúpida!!

Tener miedo no me llevara a nada, será cuestión de tiempo antes de que descubran que desaparecí, apuraro mi búsqueda examino estante tras estante, tomo libros al azar, los que creo que me pueden servir los apilo en la mesa” Antología de demonios hispanos” ”La jerarquía del infierno” ”Los Ángeles de nuestro señor” “Mitos y leyendas del nuevo mundo” nada directamente relacionado con la Nonna. Aunque una colección sin lugar a dudas bastante peculiar.

Reviso apresuradamente los libros que saque, nada relacionado en los primeros 3 el ultimo que consulto es “Mitos y leyendas del nuevo mundo”

Habla de la Coatlicue, menciona a Mictlantecuhtl y los encuentros de los primeros misioneros con estas deidades, esto ya lo sabía, ninguna referencia a la mentada Nonna, comienzo a creer que no existe y que solo es casualidad.

Bajo 10 libros más con diferentes títulos, comienzo a darme por vencido… La humedad comienza a calarme en los huesos, siento el frio atravesar mis ropajes, perdí la noción del tiempo; una brisa se hace presente apaga el cirio, esto sume casi en su totalidad a la habitación en sombras, alcanzo a juntar mis manos alrededor de la vela que tenía cerca, la llama baila descontrolada  pero no se apaga, está bien es oficial comienzo a preocuparme, aun no sé por dónde voy a salir y no entiendo cómo es que hay una brisa en un sótano!

Me aseguro que ya no hay viento alguno antes de apartar mis manos de la vela, enciendo el cirio y el resto de las velas, lo último que necesito es sugestionarme y me falta poco.

Y justo donde recordaba la puerta, la encontré, en serio que estas jugarretas de los ojos me desquician, mi pie choca con algo, un libro abierto, debe de ser aquel que tire hace un rato dice “San Marcell” lo levanto , será este el último libro que revise por hoy, si no me descubren regresare mañana doy media vuelta a la mesa para examinarlo con más luz, levanto la mirada para encontrar una mujer con facciones severas recargada en la mesa soplando al cirio, este empieza a bailar junto con las velas , viste un color claro, amarillo-blanco, no lo distingo.
 Recuerdo que aquí no hay mujeres, un pensamiento cruza mi mente como un rayo “La Nonna” no es curiosidad lo que me provoca, es temor, mis piernas no responden, deseo salir corriendo, La Nonna me mira, tiene la cara desfigurada como derretida. Logro recuperar un poco de control no puedo soportar el mirarla a lo que deberían ser sus ojos, en su lugar encuentro cuencas vacías llenas de sombras no quiero levantar de nuevo la mirada, estoy aterrado, distingo como se acerca a mí no tengo voluntad, me controla termino de rodillas recargado sobre mis manos, el cuerpo me duele, siento frio, me falta el aliento…

Algo me quema en un costado del cuello seguido por dolor luego algo me escurre, siento una gota bajar por mi barbilla, otra, otra, otra, se acumulan todas, caen escucho el eco que produce, es mi sangre, casi de inmediato recibo otro rasguño este si alcanza mi yugular, el dolor es intenso la sangre fluye como agua de un grifo abierto.

Caigo en un charco de mi propia sangre.
 Es el silencio el que me preocupa, solo permanece ahí de pie mirándome, no hace nada, no dice nada,  solo escucho mi respiración agitada comienzo a ver borroso  a sentirme mareado.

 La mano con la que intento hacer presión sobre mi cuello cede poco a poco. No veo toda mi vida pasar delante de mis ojos, solo recuerdo la manera en la que me despedí de mi novia, apresuradamente y sin ganas de verla otra vez, creo que al menos eso se hará realidad, debí besarla y decirle que la quería.
 
 El dolor se va, los malos recuerdos lo siguen, creo que al fin de cuentas esto es todo…
 Al día siguiente cavan una zanja a las afueras de “San Marcell” en una mula llega un cuerpo mal envuelto en sabanas desgastadas, sacan libros de un costal estos  tienen manchas de sangre, con cuidado meten el cuerpo sin vida dentro de la zanja a un costado depositan los libros, nadie dice una sola palabra a pesar de ser hombres de fe ni siquiera murmuran una plegaria. Cubren con tierra la zanja pronto olvidaran este incidente.

Entradas más populares de este blog

La sonrisa perdida.

Doce pasos

Cálidas nalgas.