Aquellos Dias.

  

 Han pasado un par de años desde que nos reunimos para salir a acampar, es curioso ya que todos lo seguimos haciendo en nuestros respectivos grupos scouts, con diferentes cargos por su puesto, Juan y Marco se sorprende al saber que ahora soy Dirigente, Siempre renegué el hacer cosas administrativas. Ellos no han cambiado en nada, ambos son Jefes de Tropa, como si el tiempo no les hubiera pasado.

 Esa mañana Marco pasó a mi casa a recogerme, eran las 7 cuando dejo sonar la bocina de su auto, termine de lavar mis dientes y un par de minutos después me reuní con él. A dos calles la historia se repite, sube Juan al auto y emprendemos el viaje, Los Fabulosos Cadillac´s nos acompañan por las 2 horas y media que dura el viaje nos resulta imposible no cantar  es como seguir teniendo 15 años.
  
  Poco antes de las 10 de la mañana hacemos una parada en un comedor al pie de la carretera, pedimos todo lo que se nos antoja (nuestro apetito no ha cambiado, solo la forma de nuestras panzas) La conversación se limita a bromas de nuestro aspecto y recuerdos jocosos, Juan nos recuerda la ocasión en la que en las regaderas de Tepoztlán nos robó la ropa y la subió en varios árboles;  sin pudor alguno salimos con las botas puestas  a buscarla, casi nos corren de ese evento por impúdicos…
  De inmediato le recordamos la ocasión en la que entro en un baño portátil en Culiacán, mas tardo él en entrar que nosotros en tomar impulso para voltearlo… tubo que bañarse después de eso y para colmo nos hicieron limpiar el desorden que causo, pequeñas bromas entre amigos al fin de cuentas.

 Con más sonrisas que antes llegamos al pueblo donde dejaríamos el coche, compramos lo último en una tienda cercana (cigarrillos y café) reacomodamos el peso de nuestras mochilas y como es costumbre para nosotros guardamos un minuto de silencio, intercambiamos miradas y colgamos los cuchillos del cinturón. Iniciamos nuestra caminata en 20 minutos estábamos completamente rodeados por un bosque tupido.
   Recorrimos unos 5 Km en silencio total.

-No se les hace que ya pasamos la Cabaña de Don Manuel??
  Nos pregunta Juan, Volteo a mí alrededor y no reconozco al 100% el lugar donde estamos.
-Sigamos caminando, dice Marco sin preocupación alguna, asiento y apretamos un poco el  paso.

 De una curva a caballo aparece Don Manuel tan fuerte y canoso como siempre lo he visto, tarda un poco en reconocernos, pasaron cerca de 3 años desde la última vez que vinimos, preguntamos por su Cabaña, nos comenta que ahora vive en el pueblo y que a veces sube a cazar, nos da santo y seña de su nueva casa, Juan toma nota o eso dice. Mira nuestras cosas con desaprobación “No se queden”  se aventura a decirnos,  no alcanzo a entender porque nos dice eso.
 Baja la cabeza pensativo, saca su escopeta y la lanza a mis manos “toma espero sepas usarla”
-Nunca hemos necesitado armas… me interrumpe y de una bolsa saca cartuchos, 8 para ser exactos.
  Intento regresarle la escopeta  pero me congela con su mirada, nos pregunta si recordamos la cruz donde solíamos quedarnos (Marco dice que sí) Don Manuel nos indica que debajo de la Cruz hay un montón de rocas, bajo ellas hay una caja de madera con un revólver y balas “Tengan cuidado y no se hagan los valientes” Espuelea  su caballo y desaparece de nuestra vista.

 -Demencia Senil??  Dice Juan
 -Eso parece. Confirma Marco
 -Sigamos caminando. Les digo e intento acomodar la escopeta sobre mi hombro.

 Pasan otras 2 horas antes de que logremos recorrer los 15 Km que nos hacían falta para llegar, para mis adentros me prometo una y otra vez dejar el cigarrillo y correr más.  Parece que el valle donde nos quedamos se ha vuelto pequeño pero son los árboles que han crecido y ahora sus ramas dan más sombra.
 Juan, que es nuestro cocinero por necesidad saca toda la comida de nuestras mochilas y la reúne  en el mismo lugar, Marco con cierta maestría arma en un santiamén la tiende que más que usar para dormir nos sirve para guardar las mochilas y cubrirnos si es que llueve, en menos de 10 minutos tenemos las mochilas guardadas dentro de la tienda y un fuego encendido.
 Marco rompe en silencio con carcajadas Juan y yo lo miramos estupefactos- curiosos.

 -Recuerdan a Javier?? Nos pregunta Marco.
 Ambos asentimos, Javier fue nuestro Jefe de Tropa un sujeto agradable que con frecuencia hacíamos enojar.
 -Que diría Javier al saber que hicimos esto en 10 min y no en las 2 horas que nos tardábamos??
 Reímos junto con Marco.
Recobramos la compostura después de unos minutos, el pinche Juan nos recuerda que no tiene suficiente leña para la noche, solo para cocinar, de nuestras mochilas sacamos un machete y un hacha de leñador.
 Juntamos un par de troncos para sentarnos entre Marco y yo los cargamos y regresamos al campamento donde Juan ya tiene nuestras bolsas de Dormir dispuestas y acomodadas, debió ser ama de casa en su otra vida…
 Reunimos mucha leña como es nuestra costumbre, suficiente para una buena fogata por una noche completa, la partimos y acomodamos por tamaños antes de oscurecer la comida esta lista.
 Nos disponemos a comer la carne con verduras gratinada que el Pinche Juan a preparado y el café de olla con canela, es como un manjar de reyes. El tiempo vuela cuando uno se la pasa bien, reviso mi reloj marcan las 10, no lo dicen pero se ven cansados, imagino que tengo el mismo cansancio impreso en mi rostro.
 Siempre hemos hecho guardia suele empezar Juan con el primer turno (2 horas) y alguien que duerme fuera de la tienda junto al vigía, este termina su turno y le toca dormir en la tienda y así sucesivamente hasta que amanece…
 La segunda guardia siempre ha sido mía y procuro estirarla 3 horas, a los demás no les gusta porque es cuando más cosas escuchas o crees ver todo depende de en qué creas. Yo creo en lo que he visto y he visto cosas que me son difíciles de creer; más aun de explicar.

  Me despedí y arrebuje en mi bolsa de dormir, en poco estaba dormido. Sentí que paso apenas un pestaño cuando me despertaron faltaba media hora para mi guardia pero Juan quería que lo acompañara al baño…. De mala gana me levante y al salir sentí la escopeta entre mis dedos, pensé en sacarla pero no encontré motivo, un perro al igual que un coyote lo espantas con una piedra o un palo.
 Al salir de la tienda sentí el frio calar en mis huesos encendí mi lámpara y algo de oro blanco.

 -Pinche Juan te dije que no comieras tanto!!
 -Que quieres no lo pensé.
Marco dormita dentro de su bolsa de dormir, pienso en despertarlo pero la urgencia de Juan me lo impide…
Caminamos hasta los árboles y Juan toma la delantera, lo dejo que se aparte unos metros, aprovecho para encender un cigarrillo que con el frio se antoja mucho. Pasan un par de minutos cuando Juan me llama con urgencia, lo suponía no trae papel!!
 Enciendo mi lámpara para no caer e ilumina una sombra grande que se mueve al ver mi luz, no me alarmo, simplemente me digo que es un efecto visual que causa la luz, la explicación científica siempre es la mejor. Me acerco a Juan y le lanzo el papel que agradece con una sonrisa. Me giro para no verlo y mirar el campamento una silueta está de pie junto a la fogata, es Marco me digo para mis adentros alimentando el fuego que en ese momento se veía enorme.
 Escucho ruido detrás de mí enciendo mi luz y regresamos al campamento antes de salir de los arboles me doy cuenta que quiero orinar, le digo a Juan que me espere y me aparto un par de metros hasta un árbol, bajo el zipper y antes de hacer cualquier otra cosa un chillido en mi oído derecho suena aturdiéndome a la vez me congela, siento el miedo bajar hasta mis piernas clavando mis pies al suelo, la adrenalina inunda mi cuerpo y lo tensa , listo para correr pero no puedo moverme!!
 Con mano temblorosa intento prender mi linterna poco antes de alcanzar el botón el chillido se repite de mi lado izquierdo, enciendo la luz y algo me da un jalón por la espalda, trastabillo y caigo sin remedio, pienso en que hacer, cómo reaccionar??Con miedo abro los ojos y mi luz ilumina la copa de los arboles lo suficiente como para ver una silueta entre las ramas, al mover la cabeza la luz cambia de Angulo y como si fueran de un perro veo un par de ojos mirándome desde las alturas mientras me chilla.

-Corre!!
Escucho la voz de Juan apremiándome a moverme, luego siento su mano sobre mi hombro tratando de jalarme, de alguna manera me pongo en pie y corremos como locos hasta la fogata.
 Lo primero que vemos es que Marco sigue dormido dentro de su bolsa de dormir, no ha escuchado nada. Doy la espalda al Fuego y me viro hacia los arboles de los que veníamos, miramos incrédulos como se mueven las copas como si bailaran dejamos de escuchar ruido, ni siquiera el viento nos regala un susurro.

 -Que fue eso, porque no te movías??! Me pregunta Juan alterado.
 Encojo los hombros y articulo un:
-No lo sé!!
  Muevo a Marco y lo zarandeo para que despierte, abre los ojos y gira su rostro.
-Haay, me quede dormido y me queme la cara de ese lado, me arde!!
Pero no es una quemada lo que tiene es cuatro rasguños que le van desde la cien hasta la barbilla, le cruzan parte de la nariz y los labios.
Nos mira curioso.
-Que les paso, parece que vieron un fantasma?!!
-Había algo en el bosque. Dice juan casi gritando.
 Con el celular tomo una foto del rasguño de Marco y se lo muestro.
-Quemado no estas, por esto te arde la cara.
Enmudece al ver lo que tiene.
 Recuerdo a Don Manuel y su recomendación, no quiero hacerlo pero con temor recorro el par de metros que nos separan de la tienda, ahora más que nunca quiero ese rifle en mis manos. Abro el zipper de la tienda e ilumino dentro para encontrar pocas cosas, la tienda fue rasgada en la pared trasera, busco como desesperado, solo quedan un par de playeras de Marco mi bolsa de Dormir y la escopeta con su bolsa de cartuchos.

 Tomo las cosas y sin dar la vuelta camino de regreso  a la fogata.
- Porque sacaste las cosas?? Me cuestionan a Coro.
- Ya no hay cosas esto es todo lo que quedo, rompieron la tienda y se llevaron las mochilas.
 Nos acomodamos los 3 bajo las 2 bolsas de dormir mientras miramos a nuestros alrededor, sé que piensan, también lo estoy pensando y a cada segundo el “vámonos” me parece la mejor idea pero no debemos hacerlo tres con una lámpara y asustados, suena como a receta para una catástrofe…

 Ha pasado 1 hora desde lo de la tienda pero aún tengo el temor de que vuelva a suceder, nunca había pasado algo así, regularmente eran sombras entre los árboles o chillidos lejanos, ahora se acercaron mucho.
 Pienso en el Revolver escondido en la cruz y me pregunto si podríamos llegar a él, levanto la mirada en esa dirección y encuentro una figura delante de la cruz como arrodillada, son como 20 metros hasta la cruz pero lo distingo con claridad, la sombra se me mueve y se gira en sí mismo, es un perro!!
 Un perro muy grande como si fuera un San Bernardo me sostiene la mirada, durante un minuto ningún animal puede hacer eso… Sin dejar de verme avanza hacia mí con paso lento y seguro como retadoramente.
 Puedo distinguir el grueso de su cuello y patas, un animal fuerte sin lugar a dudas…
 Las flamas de la fogata se reflejan en sus ojos, es hipnótico, hecho el cuerpo hacia adelante y la escopeta me cae por los brazos recordándome su presencia, no debo tenerle miedo!!
Él debe temerme a mí!!
Él debe temerme a mí!!
 Con más temor que determinación me levanto, empuño la escopeta apuntándole, se detiene pero no es por miedo, parece una mueca burlona, me enseña los dientes, sin pensarlo dos veces disparo.
 Puuum!!
 Resuena un tremendo estallido en la noche pero mi inexperiencia se hace presente, no contemple el retroceso de la escopeta, lo que me hace errar el tiro, el perro se detiene indeciso, esta vez no fallare, doy un paso para tener mayor equilibrio pero algo se me interpone voy como una tabla directo al piso, no suelto la escopeta y enseguida disparo de nuevo, un chillido se hace sonar suena  a que se aleja, intento disparar de nuevo pero ya no está cargada.
  Lo que me hizo caer fue Marco al escuchar el primer disparo se lanzó al piso, ya los 3 escuchamos como se aleja cada vez más el chillido.

 A las 4 am una sombra hizo presencia, dejo que supiéramos que estaba ahí, brinco de un árbol a otro, amartille la escopeta volaron los cartuchos usados y busque la bolsa a tientas, Juan me susurra “Toma” y me da los 2 cartuchos que buscaba, escucho un “Tírala” de parte de Marco, cuentan uno, dos, y al llegar al tres encienden las teas que armaron, corren hacia la línea de árboles frenéticos, me toman por sorpresa  me les uno en su carrera, rodeamos el árbol donde se protege la sombra, suben lo más que pueden sus teas, pienso “estos locos iniciaran un incendio forestal!!” La sombra brinca para intentar perdernos pero la tengo bien en la mira y bien plantado disparo derribándola al suelo, Juan y Marco se unen a mí para darme luz; sé que le di por eso está en el piso, aun así se mueve con rapidez nos cuesta trabajo mantenerla en el radio de luz, intenta subir a un árbol pero no llega, trata  de nuevo pero ya estamos cerca, es una mujer y no es vieja, es bastante atractiva…
 Va a moverse y cuando nos da la espalda disparo de nuevo.
 Sin balas y con las teas acabándose regresamos satisfechos a lo que quedo de campamento, echamos toda la leña que teníamos y hasta arriba la tienda rota que ardió y se consumió rápidamente, recargue la escopeta pero algo me decía que no tendríamos problemas de nuevo.

 Poco antes de las 6 amaneció, esperamos una hora más para que no quedara ninguna sombra y bajamos en “Chinga Loca”. A las 8 en punto estábamos en casa de Don Manuel. Lo primero que hizo al vernos fue preguntar “cuantas balas disparaste, de seguro le disparaste a los arboles??”  “Y a un perro” le conteste.
 No hemos tenido ganas de regresar a ese lugar ni siquiera hablamos al respecto.




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