Sueño de una Noche de Verano (Mi)

  
  ¿Alguna vez has despertado con la certeza de lo que debes de hacer?
A esto súmale “Cómo” y “Por qué”  es desconcertante. ¿No crees?
Pues hoy es un día desconcertante para mí.
  
 Y Dice:

 Fueron muchas horas de viaje hacia el norte XXXX fue mi destino, al bajar del Bus estiro las piernas estas me pesan no tanto como los brazos o el cuello parcialmente dormido. Recojo mi mochila inconfundiblemente roja, la  ajusto a mi espalda y retomo el viaje que inicie. Es una ciudad “nueva” para mí, sin embargo la rutina es la misma, salir ubicarse, encontrar transporte y donde quedarse, si es en el centro mejor. Me apremia otra urgencia.
  
 La de encontrarte.
  
 Camino sin rumbo fijo, solo te llevo en la mente y eso parece bastar para encontrarte.
 Veo al sol irse y dejarme a mi suerte y no puedo más que confiar en mi corazón y lo que me dice, dice: “Sigue caminando, estas cerca”  Me creo a mí mismo, me doy un gran voto de fe, siento el frio calar en mis pies, lo vale y quiero estar con ella, estaré con ella o moriré intentando.
  
 Entrada la noche doblo a la derecha en una calle, de inmediato distingo un muro azul cielo con rejas blancas ¡Es aquí! Lo sé, puedo sentirlo. Me siento nervioso, me tiemblan un poco las manos, esos últimos pasos que me faltan parecen eternos… Quiero correr y reducir la distancia. Más que nunca tengo la certeza de que eres tú, solo tú; siempre lo has sido, salvo que ahora un poco tarde lo admito.
  
 Abro la reja sin dificultad, no anuncio mi llegada, bien puedo no encontrar a nadie, lo sé y no importa. Toco la puerta con los nudillos, una vez, dos veces, la impaciencia me devora por dentro, comienza a consumirme, el desasosiego invade mi corazón, suspiro intentando mantener el aliento lo más que puedo, siento hambre y cansancio en extremo.
  
 Una eternidad o un segundo pasan, suceden muchas cosas o ninguna, de improvisto la puerta abre una chica esbelta de tez blanca me recibe con su habitual sonrisa, me mira sorprendida no dice palabra alguna solo se hace a una lado y con un ademan me invita a pasar.
 Detrás de mí cierra la puerta, pronuncia tú nombre y pocos segundos después apareces con una playera y unos jeans azules, decías algo que interrumpes, te quedas quieta sin saber qué hacer, libero los tirantes de mi mochila esta cae al suelo y antes de tocar  el piso estoy de pie frente a ti, Xx xxx niña. Te beso con efusividad, mis brazos te rodean y es tanto el impulso que te levanto en vilo.
 Otra eternidad probando el néctar que de tus labios emana, la chica que abrió la puerta, ríe y aplaude, recién tocas el piso me atraes hacia ti, es cariño lo que veo en tus ojos, Xx xxx. Y aun dudo si lo dije o solo lo manifesté…  Sin soltarme me conduces a lo que imagino es tu habitación, abres la puerta  y aterrizamos en tu cama, te sostengo con una mano mientras la otra saca las sabanas, mueve almohadas y recorre tu espalda, tu trasero.
  
 Me separo de tu boca lo necesario para retirarte la playera, asoman tus senos a mi vista pero estos no me interesan, es tu corazón lo que beso y lleno de caricias, febriles, cariñosas, lujuriosas, amorosas, el sostén que llevas me limita, encuentro el broche y un instante después desaparece en el aire como por arte de magia.
  
 Tus botones de carne de un café claro ocupan mis manos y mis labios, que se dan el tiempo preciso para cada uno. Mis labios bajan al centro del universo convocan a “Eros”. Vuestros jeans desaparecen junto con las bragas de color oscuro. Una delgada línea de vello sube por tu monte de venus hasta desaparecer desvaneciéndose en tu ombligo.

  Te beso aquí, allá, ahí y justo ahí encuentro el lunar aquel que tantas ganas tenía de morder, me gusta tu sabor, saboreo cada rincón, me deleito con él… Hago uso de las artes de “Safo- Lesbos” tu cuerpo agradece el gesto en pequeños espasmos musculares, sostienes mi cabeza con más fuerza  la hundes en ti. No dejo ningún recoveco sin recorrer, sin probar.

 Me aparto de vos y me saco la ropa con premura-deseo.
Regreso a mirar tus ojos, deslizo mis brazos bajo tu espalda, escasos centímetros separan nuestros cuerpos y almas. Xx xxx .
 Rozo ligeramente tu sexo con el mío, siento tu calor y el dulce aroma a mujer que desprendes, me embriaga, no puedo esperar.

 Como si estuviera destinado a pasar nuestras almas se acoplan la una a la otra y en un ligero impulso dejamos de ser dos y nos convertimos en uno, tu manos sobre mi espalda me aprisionan a la perfección, porque es eso, perfección. Es la sensación que me produces en el corazón-alma lo que me hace saber que eres tú, mi contraparte y aunque suena a cliché, mi amor.
 Giramos e invertimos lugares, a ratos me miras altiva a horcajadas sobre mí, soy más tuyo de lo que he sido mío, imprimes ritmo y decadencia a tu cadera. Esta vez digo tu nombre seguido de un “Xx xxx” fuerte y claro, respondes acercando tu rostro al mío y propinando un beso a mis labios. Llevas el ritmo a tu antojo, a ratos es un Rock melódico en “crescendo” a tu parecer cambias a la decadencia propia del Reggae “Pianissimo”.   Me haces y deshaces “como” y “cuando” quieres, hasta que tu cuerpo exige esa explosión cósmica que le da sentido a la vida misma “Al Niente”, hundes los dedos sobre mis hombros y entiendo que es tiempo… Imprimo velocidad a la danza que interpretamos a los ojos de los dioses, me aseguro a tus caderas como un cosmonauta listo para despegar y sé que ese cosmonauta nos envidiara, nosotros iremos más lejos…
  Y así es, segundos después fijamos destino y lo alcanzamos en una sinfonía de cuerpos entre mezclados.
 Acurrucados uno junto al otro reposas tu cabeza sobre mi pecho, trazas figuras sobre mi corazón y yo juego con tu pelo. Clarea la habitación, los pájaros cantan fuera de la ventana & no puedo hacer otra mas que decirte:
                                                                                                                               Xx xxx.

    


  ***Destrozado abrí los ojos, te busque junto a mí y no te encontré, me negué  a aceptar que jamás había sucedido…  El corazón me estallo en mil fragmentos, Triste y muy decaído tome un cigarrillo, salí al balcón lo fume y pensé tan fuerte en ti. Y ahora 857 Kilómetros y 13 horas después regreso para escribir esto con una terrible certeza.

 

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