Whild Thing.


                                                                   
  Su habitación está sumida en las penumbras, mas no hace falta luz para reconocer su piel bajo mis labios, cada rincón se ilumina con un beso .Sus manos suben por mis hombros, llegan a mi espalda, encuentran mi pecho, me aparto de ella, se queda tendida sobre la cama aprovecho para desabotonar su jeans, lentamente los deslizo a través de sus piernas un moño color morado me da la bienvenida escucho su mudo lenguaje, pide algo más que caricias febriles, anhela cariño. Encantado con proporcionárselo y un poco más. Mis labios toman acción inmediata, besan detrás de sus rodillas, suben de lunar en lunar hasta el moño…

 Dicen los católicos que existe un lugar llamado el paraíso donde todos son felices, estoy por conocer el mío.
 Al final, el cansancio se hizo presente, la envolví en mis brazos, dormita, su pecho sube y baja al compás de su respiración, la aureola café de su pezón asoma coqueto sobre la sabana, me invita a envolverlo entre mis labios de nuevo.
  Mis manos más rápidas que mis pensamientos comienzan a recorrer el trecho que los separa; estos responden irguiéndose al tacto.
  
  Roso sus labios con los míos, una sonrisa se dibuja en su rostro. Cruza su pierna sobre mi cadera, un calor emana de su sexo, como animal reacciono ante su movimiento repentino y excitante.
 Se abraza a mí, mi pelvis retrocede para ganar impulso, mismo que es recibido con un gemido que escapa de sus labios, sus dedos se encajan en mis hombros, tenía tiempo que no sentía el amor como afrodisiaco, ¡es increíble!  
  
  La sabana que escasamente le cubría el cuerpo resbala entre sus piernas, me aferro a sus caderas con la determinación de un náufrago a seguir vivo.  
 Por alguna extraña razón en ese momento solo puedo recordar lo que le dijo Romeo a Julieta cuando la ve por primera vez…. No soy Romeo ni ella es Julieta, en este momento ella es como Afrodita y yo humildemente pido me conceda su gracia. Se contrae, acelera y al fin encontramos paz en un clímax momentáneo.

 Promesas de amor eterno se conjuran al calor del frenesí, lo más cercano que dos almas pueden estar unidas y no es suficiente. No encuentro la forma de expresarle que la amo, las palabras me resultan banales, “te amo” son 5 letras que no me sirven, quisiera entrara en mi pecho y se aloje en mi corazón, que viva en mis memorias, que sea el aliento exhalado.
  
 Siento como si la amara tan fuerte y profundamente que el mundo no existe, la distancia que suele separarnos no es nada, estas horas es mía y aunque no se lo exprese le pertenezco en cuerpo y alma
  
  El amanecer ha llegado tarde, 27 años tarde…


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