Jesús.

  El
   
  Cuando lo conocí ya tenía cierta “fama” apenas contaba con 20 años. Era ese beatifico hermano mayor que no le hace daño a nadie, el tipo al cual no puedes ayudar solo admirar… Porque sencillamente sabes que nunca serás así de bueno.
  Siempre tenía un minuto para escucharte, la mano más rápida dispuesta y lista para ayudarte.
No se metía con nadie tampoco había porque molestarle, si bebía jamás lo vi borracho, parecía tener todas las respuestas, correcto y amable.
 
 Ella.
  
  Hija de un amigo de la familia de nombre Alejandra, todos la llamaban con un apodo que no recuerdo, de 1.60 cm, simpática aunque algo infantil (a mi gusto) Tenía una gesto que me hacía estremecer mitad perverso mitad coqueto  y la vez me ponía a mil.
  
YO

  Tengo propensión a las chichas problemáticas, encuentro cierto placer en ellas… pero eso lo he sabido desde siempre.
  Jesús siempre “cuido” mis pasos o evito que me metiera en problemas tan fácilmente. En ocasiones veía a Alejandra y a Jesús  charlar animosamente a veces ella lo abrasaba de sorpresa y él se ponía de mil colores, pensé que era por eso, por incomodarlo.
  
  Una noche, bajo los influjos del alcohol y las guarachas sonantes intente acercarme más a Alejandra, obvio con mis intenciones, negras poco honrosas, propiciadas o no por su gesto. Aproveche la ausencia de Jesús, estaría saludando a algunos amigos o que se yo.
  Jamás había tenido un tiempo a solas con ella, esta era mi oportunidad, la invite a bailar, con pena acepto mi invitación, no tuve reparo en imitar los pasos de los demás, se hacer muchas cosas, bailar no está en la lista…
   
 Entre tantas personas me fue sencillo rozar su cuerpo  y tomarla de la mano alegando que “necesitaba aire” ya en un rincón apartado con menos ruido sin soltarle la mano le atraje hacia mi lentamente la abrace, me miro como si no supiera mis intenciones,  me desconcertó. Las ganas de tocarle el trasero quedaron en mis manos sujetas a su cintura, ella reposa su peso contra mi cuerpo.
  Oportuno aparece Jesús a decir que ya vinieron por Alejandra  se deshace de mis manos con facilidad, no dice palabra alguna y solo se va.
  Veo sus nalgas moviéndose dentro de sus jeans azules y me pregunto por qué  no las toque??
Una voz dentro de mi cabeza me dice que apenas tiene 15 años y comienzo a sentirme mal… Yo a mis 18 y ella una niña, aunque eso explica un par de cosas, alguna vez has tenido nauseas de ti mismo??
 
  “Venga vamos, no sabías que edad tenia, pero tampoco es para que te pongas así.” Dice Jesús mientras me sacude, Ahora sé que no era una voz en mi cabeza era él. Siempre evitando que me meta en más problemas ha, vuelto mi vida menos liada.
  De la bolsa de su camisa saca 2 cigarrillos me da uno y enciende el otro para sí, entre bocanadas  me cuenta un poco de ella, del divorcio de sus padres, de los últimos 3 años que estuvo en un internado… si no lo sabe todo, sabe bastante, eso es lo que detesto de él. Termina la velada y regreso a mi casa pensativo.

  ESA NOCHE.

  Semanas después pasada la media noche un tenis entra por mi ventana, perplejo me asomo, Es Jesús aun a las sombras de la noche se nota demacrado y alterado, lo veo sin un tenis, entiendo que necesita hablar urgentemente con alguien, mientras me visto pienso en todos esos amigos a los que podría acudir antes que a mí.
   
  Bajo la escalera y él ya está ahí, le entrego su tenis, no ha terminado de ponérselo cuando explota en un sollozo, repite constantemente “la cague” me cuesta trabajo imaginar en que pudo haberse equivocado. Pienso que esta drogado pero recuerdo que no haría algo así.
  Fue a casa de Alejandra, ella estaba llorando por algo, alguna de sus depresiones supuse, su madre decidió regresarla al internado, no entiendo la gran tragedia acaecida. Lo que me dice después no lo esperaba.
   
 Le abrazo sin malas intenciones (dice Y de alguna manera le creo) Se dejaron llevar por algo que no sabían que sentían, Jesús perdió la cabeza, el contacto humano pidió más, su tierno consuelo muto en una bestia infame.
  Y él en Villano a los ojos de la madre que los sorprendió se convirtió “abuso de confianza” ·”Violador” gritaba la Señora a pleno pulmón, Jesús confundido tomo las sabanas y se cubrió con ellas. La madre grito y habrá gritado muy fuerte porque cuando Jesús alcanzo la puerta la policía doblaba la esquina, lo único que se le ocurrió fue correr.
  
 Toco varias puertas sin saber qué hacer, ningún amigo disponible, las malas noticias viajan más rápido de lo que imaginamos…
  Fue así como dio con mi ventana.
  
  Conozco la ley, en algún momento he tenido roces con ella y lo que viene para Jesús será un trago muy amargo, un par de años en la cárcel. No me atrevo a decírselo, solo pienso en que no debió de haber corrido, sin embargo lo hizo.
  No puedo decirle que huya, por él sé que debes de enfrentar tus problemas, apoyo mi mano en su hombro intentando brindarle consuelo, una sirena suena a lejanía, nervioso mira a todos lados y sin más corre.
   
  A 2 calles de su casa, al intentar cruzar una avenida muy transitada un autobús lo enviste y lo mata en el acto. Se dice que Alejandra al enterarse de lo ocurrido tomo un cúter y se cortó las muñecas. Y los amigos de Jesús, bueno los que creía que eran sus amigos… hablaron tan mal de él como de ella.

  Deje de frecuentarlos después de hacerlos sentir como la basura que son. Hoy recuerdo a Jesús no al drogadicto de los rumores sino al Hermano mayor.

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