40 Grados







Estuve cuatro días en cama
Con una temperatura irreductible.
38, 39, e incluso 40 grados.
Solo, sucio, sudoroso, sin afeitar…
El sábado tenía una cita con dos mujeres
Que deseaban mostrarme cómo hacer tortilla
Pero falté. En vez de las lesbianas tuve que sufrir
Delirios con velas y soldados que marchaban sin
Rostro por campos en llamas.

Una mierda total
Un horror que paralizaba el alma
Y me lamía la espina dorsal.
Al quinto día resucité de entre los zombies
Y recibí una visita de culo pequeño y carnoso
Y tetitas respingonas
No me agradaba demasiado esa mujer:
Era boba y testaruda
Pero cogía bien.
Así que la ataqué sin piedad
Le hundí la lengua hasta la garganta
Y nos desnudamos ahí mismo
sobre el tapete de la sala.
Pero algo andaba mal
mi pene se mantenía impasible,
el muy hijo de puta se negaba a responder
a los jalones y las mamadas.
Nunca me ha intimidado semejante incoveniencia
-me ha sucedido algunas veces, claro-
pero hoy precisamente me apetecía
Penetrar
Embestir
Cargar.
Y me malviajé.
Me rodé a un lado
Y le di un putazo al suelo.

“Está bien cariño, no te preocupes,
no es para tanto”
me dijo con su voz grave,
boba y testaruda,
mientras me acariciaba con suavidad la cabeza.
Yo no quería su comprensión ni su ternura,
Falsa o verdadera.
 
 Quería su culo y sus tetas
Y como no podía tenerlas gracias
A mi ataque de impotencia
Ahora quería simplemente que se largara.
Pero fui amable con ella.
“Linda, ya que estás aquí
¿podrías ayudarme un poco con los trastes
de la cocina?” le pregunté.
Sus ojos resplandecieron de furia,
Cogió su bolsa
Y se marchó dando un portazo.
Desde el pasillo me gritó
“maricón hijo de puta”
Había, ahora sí,
Regresado al mundo de los vivos…


By Carlos R.

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